Jul 25 2009
Adiós al filósofo Leszek Kolakowski
Adiós al filósofo Leszek Kolakowski:
Un pensador que no se podía encasillar
Las razones del intelectual, recién fallecido, para abandonar el marxismo y criticar al comunismo.
The Times
Leszek Kolakowski, el filósofo de origen polaco que falleció el pasado día 17, era difícil de encasillar. Era filósofo, historiador, teólogo, cientista político y crítico literario simultáneamente.
Empezó como un marxista entusiasta y llegó a director del departamento de Filosofía de la Universidad de Varsovia. Después fue un franco revisionista del régimen y abogó por un marxismo humanista, lo que luego rechazó porque sería como “bolas de nieve fritas”.
Por sus ideas, debió escapar de Polonia en 1968 y enseñar en Berkeley y en Oxford. Ya no se consideraba marxista y su crítica a la izquierda se volvió cada vez más incisiva. En 1978 explicó en “Corrientes principales en el marxismo” cómo el comunismo “se había convertido en el punto de reunión para tantas fuerzas diferentes y mutuamente hostiles”.
Su creencia en grupos sociales autoorganizados que en forma pacífica expandirían las esferas de la sociedad civil dentro de los estados totalitarios, habría inspirado a la disidencia de los ‘70 en Polonia.
Kolakowski se interesó cada vez más en la ética, metafísica y religión, y describió cómo Occidente no fue capaz de proporcionar un sustituto del cristianismo, al creer que un culto a la razón lo había vuelto impracticable para muchos.
Su profundo conocimiento de la historia de la religión lo llevó con el tiempo a negar la idea de que la ciencia tenía un monopolio sobre la verdad y el significado. Aunque consideraba que el cristianismo moderno representaba una avenencia dolorosa entre la filosofía de la antigua Atenas y los textos místicos de Jerusalén, no rechazó su valor. La evidencia científica, para él, seguía estando basada en un acto de fe, igual que la religión. Parecía arbitrario definir a la ciencia como verdadera simplemente porque tenía una aplicación práctica inmediata en la resolución de problemas.
Igualmente, sostenía que la investigación racional nunca podría resolver si Dios existe o no, ni proporcionar una base satisfactoria para la moralidad.
A pesar de su gran intelecto y las luchas que soportó en su carrera, Kolakowski a menudo exhibió una sorprendente vena humorística y autoironía. Escribió un extenso libro titulado “La epistemología del striptease”, y en su libro “Horror metafísico” observó: “Un filósofo moderno que jamás ha sospechado que es un charlatán debe ser una mente tan superficial que probablemente no vale la pena leer su obra”.